En un esfuerzo conjunto que busca reivindicar el valor del trabajo comunitario y la gestión transparente, el histórico edificio del Colegio General San Martín avanza con paso firme en la recuperación de sus dependencias más emblemáticas. En esta oportunidad, las miradas se las lleva su imponente Aula Magna, espacio que fue objeto de una profunda refacción en su sistema lumínico y de ventilación.
En contacto con diario época, el profesor Carlos Mengual brindó precisiones sobre la naturaleza de las obras y no ocultó su entusiasmo ante la concreción de un anhelo que la comunidad educativa atesoraba desde hacía largo tiempo. "Se realizó la refacción de la iluminación total del Aula Magna, ya se venía pensando hace mucho tiempo, es un espacio hermoso que se quería recuperar", dijo, reflejando el trabajo de la cooperadora.
Para comprender la magnitud de esta intervención, es necesario repasar las páginas del tiempo. El Aula Magna no es solo un recinto de asambleas y colaciones; es un testigo vivo de la historia cultural correntina que, lamentablemente, debió enfrentar severas crisis.
"Haciendo un poquito de historia, el Aula Magna del colegio sufrió su incidente más notable que afectó esa área específica en octubre de 2000, cuando sufrió daños importantes por un incendio", rememoró Mengual. Aquel siniestro dejó secuelas profundas en el corazón de la institución y demandó años de ardua labor para una paulatina reconstrucción.
Sin embargo, lejos de quedar en el olvido o el abandono, la resiliencia institucional se impuso. "Después de a poco se fue restaurando y ahora lo que hicimos fue mejorar todo el sistema de iluminación", contextualizó el profesor.
El proyecto transformó la operatividad del recinto. Según detalló el profesor, las tareas operativas propiamente dichas se pusieron en marcha a principios de junio de este año. La obra demandó un desembolso aproximado de cinco millones de pesos, una cifra económica que cobra un valor aún mayor al analizar su procedencia y administración.
En términos técnicos, Mengual dijo: "Se reemplazaron todos los artefactos viejos por toda una iluminación moderna con luces LED; además se mejoraron cosas referentes a la ventilación", puntualizó Mengual. Esta migración hacia la tecnología LED no solo garantiza un ambiente óptimo y una jerarquización estética del salón para los actos académicos y culturales, sino que también introduce un criterio de eficiencia energética y sustentabilidad, reduciendo drásticamente el consumo eléctrico y los costos de mantenimiento a largo plazo.
Uno de los aspectos más rigurosos y destacados por las autoridades del establecimiento radica en la pulcritud administrativa con la que se encauzó el proyecto de infraestructura. Frente a los desafíos económicos actuales, la gestión de los fondos escolares suele ser examinada con lupa por la sociedad.
Al respecto, el profesor Mengual fue tajante y llevó total tranquilidad a los aportantes: "Todo el gasto lo hizo la cooperadora del colegio, obviamente se contrataron arquitectos matriculados, todo en regla, todo el gasto se hizo con facturas, así que bueno, eso es básicamente lo que se realizó. La contratación de profesionales matriculados aseguró que las normativas de seguridad en un edificio de carácter histórico se cumplan.







