La posibilidad de un episodio del Niño de mayor intensidad convirtió a la prevención climática en uno de los principales asuntos de la agenda política y de gestión de Juan Pablo Valdés durante la última semana. El Gobernador concentró reuniones con intendentes, recorridas de obras, coordinación con organismos provinciales y participación en una instancia regional con Nación y otras provincias en una misma premisa: anticiparse.
"No podemos detener el fenómeno del Niño, que tampoco sabemos cuánto va a ser su impacto, pero sí tenemos que tener la mejor organización posible ante esta eventualidad", sostuvo Valdés luego de participar en Resistencia de una reunión con autoridades nacionales y gobernadores. Su planteo sintetiza la lógica que atraviesa las últimas actividades oficiales: no esperar a que el escenario climático se transforme en una emergencia para comenzar a organizar la respuesta.
El contexto meteorológico justifica esa prioridad. El Servicio Meteorológico Nacional informó en julio que las condiciones del ENOS son consistentes con una fase cálida o el Niño y estimó una probabilidad cercana al 100% de que se mantuviera durante julio-agosto-septiembre. Además, el propio SMN advierte que, en nuestra región, las condiciones asociadas al fenómeno suelen favorecer un aumento de las precipitaciones.
A escala internacional, la Organización Meteorológica Mundial había señalado en junio una probabilidad del 80% de desarrollo del Niño durante junio-agosto y cercana o superior al 90% de continuidad hasta noviembre. En julio, sus modelos proyectaron una rápida intensificación durante julio-septiembre, aunque manteniendo incertidumbres sobre la intensidad máxima y sus impactos regionales.







