La actualización de julio de 2026 del Observatorio de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), a cargo del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería y el Grupo de Modelagem Hidroambiental e Ecotecnologias del Programa de Pós-Graduação em Engenharia Civil e Ambiental (PPGECAM) de la Universidade Federal de Santa Maria, «marca un cambio significativo respecto de los informes anteriores»: los especialistas aseguran que «las condiciones de El Niño ya están plenamente establecidas y presentan una probabilidad cercana al 100 % de mantenerse durante el resto del año».
El tercer informe, elaborado a partir de datos del Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la NOAA de Estados Unidos, el Instituto Internacional de Investigación para el Clima (IRI) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), coincide en que el fenómeno continuará fortaleciéndose y podría alcanzar una intensidad moderada, fuerte o incluso muy fuerte entre fines de 2026 y comienzos de 2027.
Chaco: el mayor desafío llegará con la primavera
Para la provincia del Chaco, el pronóstico oficial del SMN indica que durante el trimestre julio-agosto-septiembre las precipitaciones tenderían a mantenerse dentro de los valores normales, con temperaturas normales o superiores a lo habitual.
Sin embargo, los especialistas aclaran que un trimestre considerado «normal» no excluye la posibilidad de registrar tormentas intensas o lluvias concentradas, capaces de generar anegamientos y complicaciones urbanas y rurales.
Además, distintos modelos internacionales muestran que la influencia de El Niño comenzaría a hacerse más evidente desde fines del invierno y durante toda la primavera, período en el que históricamente aumenta la incidencia del fenómeno sobre el noreste argentino.
Por ese motivo, el Observatorio recomienda intensificar desde ahora las acciones preventivas, el mantenimiento de sistemas de drenaje, el monitoreo permanente y la preparación de los organismos responsables.
Uno de los aspectos más relevantes del informe corresponde al comportamiento esperado del sistema Paraná-Paraguay.
Los modelos hidrológicos internacionales utilizados por el programa europeo Copernicus muestran que los caudales del río Paraná frente a Corrientes comenzarían a recuperarse progresivamente durante la primavera, acercándose a valores normales hacia octubre y ubicándose por encima de la media histórica durante noviembre y diciembre.
Incluso, algunos escenarios proyectan caudales elevados o muy elevados hacia el inicio del verano, una evolución que resulta especialmente importante para el seguimiento de toda la región metropolitana Corrientes-Gran Resistencia y para las localidades ubicadas aguas abajo.







