La grilla de este cierre fue de excelencia absoluta y el número estelar “Los Alonsitos y el Chaqueño Palavecino”. En el 2026, la celebración popular tuvo como hilo conductor el lema “Refugio de nuestra identidad”, y ya se anunció que en el 2027 el eje será “Chamamé, antorcha de una herencia”. La fecha asignada: del 15 al 24 de enero.
La familia es pilar de la identidad chamamecera y lo evidencia su cancionero con temas como “A la Abuela Emilia” de Teresa Parodi, “Avío del Alma” de Julián Zini, “Viva la Pepa” de Mario Bofill o “Estancia San Blas” de Montiel entre otros tantos. Por eso, ver a los hermanos Chingoli y Chingui Bofill sobre el escenario sosteniendo codo a codo el legado de su padre fue emocionante. Su complicidad y la manera en que se complementan es ejemplo de amor hecho materia y eso no se inventa, eso se hereda.
"
Quien diseñó, armó y creó la carrera artística de mi padre fue mi madre Anahí Morai que nos está iluminando el sendero para ir por el mejor camino junto con mi hermano. Somos los Bofill, somos parte de un legado tanto como ustedes que viven el legado del género chamamecero”, dijo Chingoli antes de anunciar con ojos llorosos una versión de “Viva la Pepa” que hizo caer un lagrimón a más de uno. El show de los herederos de Mario fue impecable y no solo por las canciones que ya son himnos, o por la participación de Teresa Parodi con quien interpretaron “Oh che gente Cuera”. Fue impecable porque vino del alma y cuando el arte sale de ese lugar, nada puede fallar. Más tarde, la aparición del propio Marito completó la escena y el público lo valoró. Mario no cantó, seguramente ya no canta, pero su sola imagen emociona.
Allí, frente a un Cocomarola que en la madrugada del lunes estaba desbordado, el gran juglar recibió la condecoración de Prócer, un título creado para Bofill y, por lo tanto, Bofill es desde ahora la vara con que deberán medir a quienes en el futuro vayan a ser declarados próceres.